El último abrazo pusilánime en el asiento delantero del coche.
Allí estaba su adolescencia perdida,
echando raíces en la eternidad.
Nada que ver con Frankie y Annete.
Sólo algo en común: ese beso antes del holocausto.
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20130224
Los amantes muertos
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20120907
El fin del mundo no existe.
“La vida va en serio” escuché que
decía una canción.
Sólo cuando algo triste sobrevuela los
días nuestra mente se hace mayor.
La noticia llega y todo estalla.
Analizas los abrazos que se han
perdido, los robados, los sentidos.
Todas esas horas que no volverán.
Comprendes qué es la distancia.
La distancia es nunca jamás.
Y es ahora cuando anhelas los instantes
no vividos.
Que no pase el tiempo.
Que todo se detenga.
Que ella siga aquí.
Ahora entiendo de qué va este juego.
Va a doler y nadie gana.
Entre sollozos te dije que no quería
que se acabase el mundo.
Con tu sonrisa respondiste: “El fin
del mundo no existe, sino ¿dónde huiríamos tú y yo?”
El fin del mundo no existe porque tú
siempre serás eterna
y yo nunca olvidaré tus manos.
20120820
CEH
Septiembre se instala en las tardes de agosto.
El agua del mar es una balsa de mercurio a las 7 de la tarde.
Sus piernas guardan el recuerdo del sol y de las noches eternas, mientras sus pulmones son la voz que perdió por las calles, escenarios y hospitales.
20110622
Y que me perdonen los astros

Abrir el baúl de los recuerdos (cuanto daño ha hecho Karina) a veces, y sólo a veces, es justo y necesario.
Hoy me duele la cabeza de llorar.
"Que mal lo deben pasar los japoneses con los ojos entrecerrados e hinchados" pienso.
Recuerdo cuando éramos felices sin saberlo.
Cuando corríamos por los pasillos y el viento nos levantaba la falda.
Cuando sabíamos del valor de los besos y no le regalábamos nuestros labios a cualquiera.
Cuando dormíamos y soñábamos.
No soñábamos para seguir durmiendo.
Cuando nos sentábamos a hablar del futuro, mirando a las estrellas infinitas
con un granizado de limón congelándonos la mano en Agosto.
Cuando había ingenuidad e inocencia tan infinitas como aquellas estrellas.
Andábamos sólo por las baldosas de color rojo.
Cuando no sabíamos que todo esto iba a pasar (gracias ingenuidad).
Cuando veíamos a la gente exprimir sus cigarros.
Ahora soy yo quien se consume junto a la nicotina.
Soñando por el día para poder dormir por la noche.
Y que me perdonen los astros.
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20110426
20110310
Ya se conocían y hoy habían quedado a las 23.ooh en el garito donde iban siempre, pero por separado.
Hoy sólo querían palpar esa sensación que se provocaban mutuamente.
(Seguramente también querrían palpar algo más.)
Eran un BIS muy particular y...raro.
Eran amantes de lo realmente raro.
Eran realmente amantes.
La muchedumbre fue la coartada perfecta para escoger la única mesa de dos.
Justo la más pequeña del bar.
De tan pequeña insultante.
(Gracias muchedumbre. Te debo una)
La luz era roja y tan tenue que parecía que acariciaba.
Comenzaron encendiéndose un cigarrillo.
Ya llevaban dos minutos sin 'nicotinarse'.
Como dos fueron los primeros Gin tonics que comenzaron a invadir el escueto espacio de la mesa.
Odiaban hablar de temas banales.
Por eso se escapaban juntos, para dejar la normalidad agonizando en el diván del psicólogo,
junto a sus compañeros de trabajo,
junto a los amigos casados y con hijos,
junto con todo lo correcto que hay que hacer para ser alguien normal.
_"La gente normal me da miedo, esconde algo."
El humo que huía de sus cigarrillos (una cantidad ingente de ellos ya muertos en el cenicero)
inundaba el microespacio que habían creado.
Junto a ellos ocho gin tonics ya posaban, repletos de historietas, sobre la ínfima mesa.
La ginebra, que les da el nombre, ahora bailaba por las venas de estos dos amantes de su vida.
La que estaba pasando AQUÍ y AHORA.
_"A veces ser de otro planeta parece un defecto."
_"Quítate esa estupidez de la cabeza."
Brindaban por las penas y ahogaban las alegrías.
Apurando siempre el último trago, querían que fuese eterno.
En esa mesa, con ese humo, con 'Please, please, please let me get what I want' de los Smiths como banda sonora... en ese lugar, que no era el más bonito, ni el más caro, pero lo habían hecho suyo.
Se despidieron cuando el sol despertó y la luna suplicaba a gritos regresar a su cuna.
Y había presenciado demasiada pasión carnal por hoy.
_"Hasta que volvamos a necesitar una bomba de oxígeno."
Eran amantes de lo realmente raro.
Eran realmente amantes.
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